
Pues ahora que estamos inmersos en plena temporada de cría 2009 para una gran parte de nuestras aves rapaces de Galicia, y las que no lo están poco les falta, es buen momento sin duda para dar un breve repaso a todas aquellas molestias y peligros que muchas veces dificultan, o incluso truncan, el normal desarrollo del periodo reproductor. Molestias y peligros estos que podrían evitarse la mayor parte de las veces, al guardar relación con actividades humanas unas veces por motivos laborales y otras de divertimento, si se observaran unas mínimas precauciones al realizar estas actividades durante los meses de la primavera y el verano. No olvidemos que la aves rapaces son especies protegidas por la ley desde hace un buen montón de años. Otras veces en cambio, se antoja complicado pensar en soluciones, ya que las actuaciones en torno a los nidos entrarían de lleno en el terreno puramente delictivo.
Y entre lo delictivo, como no, los incendios forestales provocados. El fuego en el monte se llevó por delante desde siempre muchas nidadas de aves rapaces, así como a cualquier otro ser vivo habitante de nuestro medio natural que se haya puesto "a tiro" (foto arriba las llamas amenazando al águila real este 2009). El fuego arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Muchas veces pensé que quizás aquellos que han prendido fuego intencionademente a nuestros bosques y montes no deben tener ni por asomo el más mínimo atisbo de idea sobre la destrucción y el gravísimo daño que este hecho causa en la naturaleza. Solo así podría "entenderse", por decirlo de alguna manera, semejante acto de irresponsabilidad humana. Prender fuego al monte intencionadamente para causar daño es algo para mi totalmente incomprensible, y por lo tanto prefiero no comentar más aquí sobre este serio problema.

Existen otro tipo de actuaciones que resultan altamente negativas para la reproducción de nuestras rapaces pero sin que exista, casi siempre, ningún tipo de "mala intención" por parte de quienes las practican, por puro desconocimiento. Este es el caso de la escalada deportiva. La mayor parte de escaladores con los que tengo coincidido cuando fui a visitar algún nido de rapaz rupícola ignoraban que allí hubiera nido alguno de especie de la fauna salvaje protegida. En estos casos bastó con informar sobre lo que allí había, y el efecto negativo que esta práctica deportiva estaba causando, para que se fueran del lugar en busca de otra pared. Esto al menos es lo que resultó de mi experiencia personal.
A modo de ejemplo de lo dicho antes pongo el caso de la persona que aparece dedicada a la "faena escaladora" en la foto sobre estas lineas. Se encontraba en el momento de la foto a escasos metros de un nido de halcón peregrino en plena incubación sin tener idea de ello, con el consiguiente riesgo de abandono del nido por parte de los halcones. En este caso intervinieron los agentes forestales de la Consellería informándole de ello, así que sencillamente recogió sus "bártulos" y se fue a otro lugar. Desde aquí, quisiera en lo posible, expresarle a este desconocido deportista mi agradecimiento por haber sido comprensivo y colaborar en la conservación de nuestras aves rapaces.

Cuando algún escalador se encuentra sobre la pared donde tienen su nido, a nuestros halcones y demás rapaces rupícolas no les queda otra que observar angustiados en la distancia (foto sobre estas lineas). Como mucho, suelen optar por sobrevolar en círculos al intruso emitiendo su lastimero reclamo de alarma. Si en el nido hay pollos las aves aguantarán todo lo que puedan para no abandonarles, pero si hay huevos... y las molestias son importantes, habrá abandono seguro.

Lo de la escalada tiene dos variantes. Una la que ya comenté antes sobre el desconocimiento de la existencia de nidos, y otra cuando ya se escala a propósito sabiendo de antemano las ubicaciones para acceder a los mismos y hacer unas veces el bien, otras el mal, y otras incluso sucede que pensando que se hace el bien se acaba por hacer el mal. Me explico y pongo ejemplos. Digo lo de hacer el bien cuando se trata lógicamente de subir a los nidos con el objeto de favorecerlos si están en peligro de caída tanto el propio nido, como pollos pequeños etc. o para la realización de algún estudio que sea necesario. Digo lo de hacer el mal cuando se accede a un nido con objeto de llevarse para casa lo que es de todos (o de nadie pero que igualmente está protegido por la ley), en este caso pollos o huevos. Y digo lo de que hay casos que pensando que se hace el bien se acaba por hacer el mal cuando, a mi entender y por ejemplo, se sube a los nidos y se molesta a las aves para realizar algún estudio que según sus objetivos y métodos utilizados resulte totalmente innecesario o no aconsejable, más o menos lo que podríamos decir que vendría siendo algo así como "matar moscas a cañonazos".
Tambien se ha dado el caso, en esto de la escalada directa a los nidos, que las personas implicadas subieran... bajaran y ... ¡que finalmente acabaran dejando en el lugar la propia cuerda utilizada!. La foto de arriba muestra un eucalipto, donde hay un nido de azor, visto desde su base. En el margen superior derecho de la imagen se aprecia como la cuerda de escalada aún asciende hoy día tronco arriba despues de haber quedado allí abandonada.

Si la foto anterior mostraba el eucalipto visto desde su base, cuerda de escalada incluída, sobre estas lineas se puede ver la misma cuerda pasando junto a su objetivo en dicho eucalipto. El nido del azor. Como el metro de este tipo de cuerda cuesta "una pasta gansa" da la impresión de que quien la dejó quedar en el lugar no debe haberla pagado de su bolsillo, por aquello de que no parecen "haber dolido prendas" para dejarla quedar allí. En fin, semeja que hay a quien no le afecta ni la crisis, ni la preocupación por los azores. Señores, estas cosas pasan, y suceden, en tierras de la pontevedresa comarca de O Morrazo.

Muy peligosa resulta la motosierra para nuestras rapaces cuando crían. ¡Cuantos nidos han caído, con huevos o pollos, de los que yo conocía! y cuantos, muchos menos, se pudo evitar su pérdida gracias a la pronta intervención de los agentes forestales de la Consellería. Como ya comenté anteriormente en otros post de este blog, las aves rapaces cuando crían y la motosierra parecen tener un magnetismo especial que les atrae trágicamente para las primeras. Claro está que este magnetismo podría explicarse entre otras razones por esa "competencia" entre hombres y rapaces a la hora de elegir los mejores árboles, unos para tala y las otras para cría. En cualquier caso este mal sería perfectamente remediable, en gran medida, si se talara una vez comprobada previamente la inexistencia de nidos en el lugar correspondiente, o se retrasara solo la corta de algunos árboles si se comprueba la existencia de nidos ocupados.

Los tiempos modernos trajeron otro tipo de causas de molestias antaño inexistentes. Un ejemplo claro son los quads. Estos vehículos recorren pistas y caminos en nuestros bosques y montañas, antes tranquilas, muchas veces causando tal tremendo ruído que ponen literalmente en fuga a larga distancia a cualquier representante de nuestra fauna salvaje allí presente. En ocasiones transitan incluso "monte a través" por los mismos lugares de forma tan continuada que acaban por crear sus propias pistas. Aquí parece aplicarse bien aquello de "¡caminante no hay camino, se hace camino al andar!" o "¡por donde pasa Atila no vuelve a crecer la hierba!". En fin, para unos los quads son una manera más de divertirse o entretenerse pasando el merecido tiempo libre, y para otros una especie de "guinda" o "máquina infernal" creada por el hombre en lo que al machaque de la naturaleza se refiere. En todo caso, será nuestra Administración Autonómica quien deba adoptar las medidas oportunas para mediar, y remediar, en este ruidoso asunto.

Otro tipo de molestias y peligros para nuestras aves rapaces cuando crían es la proliferación de pistas forestales "por todas partes". A través de ellas se accede sin problema hasta los ocultos rincones de las montañas más apartadas. Esta es una de las principales causas que tienen en jaque, casi mate, a la reducida población reproductora de águilas reales gallegas. Entre otras cosas, se construyeron pistas sin evitar su paso cercano por roquedos donde antaño criaban las águilas dejando inutilizados estos lugares para ser habitados por estas grandes rapaces. Y es que al margen de la disponibilidad del alimento (presas) en cada territorio, la existencia de paredes adecuadas en lugares tranquilos y apartados de la presencia humana para situar los nidos, es algo totalmente necesario para la supervivencia de las reales en Galicia.

La proliferación de pistas forestales sin aparente orden, ni respeto hacia la flora y fauna, no es un patrimonio exclusivamente gallego. Las tierras limítrofes pertenecientes a Castilla León o Portugal se encuentran, si cabe y según que sitios, aún en peores condiciones que las nuestras. He visto casos vergonzosos, por ejemplo en la comunidad castellano-leonesa, que ruborizarían a cualquier responsable medioambiental con un mínimo de ética y lógica. Por ejemplo, "cargarse" un territorio de cría de águila real (donde se cuentan hasta 5 nidos) en una zona de alta montaña para que unas pocas personas vayan a hacer barbacoa de vez en cuando. El tema es que en el lugar en cuestión sobran sitios donde hacer barbacoa por los alrededores, pero tuvo que ser precisamente allí.
En el norte portugués también hay "para dar y tomar". En la foto sobre estas lineas os muestro un nido de águila real situado en un roquedo recientemente abandonado al construír "a saco" justo debajo una pista forestal. El problema es que en la zona no hay disponibilidad de más roquedos adecuados para la cría en muchos kilómetros a la redonda. ¿Donde habrán ido a parar las águilas?, o mejor dicho ¿a quién le importa donde hayan ido?...