12 mayo, 2009

Temporada de cría: molestias y peligros

Pues ahora que estamos inmersos en plena temporada de cría 2009 para una gran parte de nuestras aves rapaces de Galicia, y las que no lo están poco les falta, es buen momento sin duda para dar un breve repaso a todas aquellas molestias y peligros que muchas veces dificultan, o incluso truncan, el normal desarrollo del periodo reproductor. Molestias y peligros estos que podrían evitarse la mayor parte de las veces, al guardar relación con actividades humanas unas veces por motivos laborales y otras de divertimento, si se observaran unas mínimas precauciones al realizar estas actividades durante los meses de la primavera y el verano. No olvidemos que la aves rapaces son especies protegidas por la ley desde hace un buen montón de años. Otras veces en cambio, se antoja complicado pensar en soluciones, ya que las actuaciones en torno a los nidos entrarían de lleno en el terreno puramente delictivo.

Y entre lo delictivo, como no, los incendios forestales provocados. El fuego en el monte se llevó por delante desde siempre muchas nidadas de aves rapaces, así como a cualquier otro ser vivo habitante de nuestro medio natural que se haya puesto "a tiro" (foto arriba las llamas amenazando al águila real este 2009). El fuego arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Muchas veces pensé que quizás aquellos que han prendido fuego intencionademente a nuestros bosques y montes no deben tener ni por asomo el más mínimo atisbo de idea sobre la destrucción y el gravísimo daño que este hecho causa en la naturaleza. Solo así podría "entenderse", por decirlo de alguna manera, semejante acto de irresponsabilidad humana. Prender fuego al monte intencionadamente para causar daño es algo para mi totalmente incomprensible, y por lo tanto prefiero no comentar más aquí sobre este serio problema.

Existen otro tipo de actuaciones que resultan altamente negativas para la reproducción de nuestras rapaces pero sin que exista, casi siempre, ningún tipo de "mala intención" por parte de quienes las practican, por puro desconocimiento. Este es el caso de la escalada deportiva. La mayor parte de escaladores con los que tengo coincidido cuando fui a visitar algún nido de rapaz rupícola ignoraban que allí hubiera nido alguno de especie de la fauna salvaje protegida. En estos casos bastó con informar sobre lo que allí había, y el efecto negativo que esta práctica deportiva estaba causando, para que se fueran del lugar en busca de otra pared. Esto al menos es lo que resultó de mi experiencia personal.

A modo de ejemplo de lo dicho antes pongo el caso de la persona que aparece dedicada a la "faena escaladora" en la foto sobre estas lineas. Se encontraba en el momento de la foto a escasos metros de un nido de halcón peregrino en plena incubación sin tener idea de ello, con el consiguiente riesgo de abandono del nido por parte de los halcones. En este caso intervinieron los agentes forestales de la Consellería informándole de ello, así que sencillamente recogió sus "bártulos" y se fue a otro lugar. Desde aquí, quisiera en lo posible, expresarle a este desconocido deportista mi agradecimiento por haber sido comprensivo y colaborar en la conservación de nuestras aves rapaces.

Cuando algún escalador se encuentra sobre la pared donde tienen su nido, a nuestros halcones y demás rapaces rupícolas no les queda otra que observar angustiados en la distancia (foto sobre estas lineas). Como mucho, suelen optar por sobrevolar en círculos al intruso emitiendo su lastimero reclamo de alarma. Si en el nido hay pollos las aves aguantarán todo lo que puedan para no abandonarles, pero si hay huevos... y las molestias son importantes, habrá abandono seguro.

Lo de la escalada tiene dos variantes. Una la que ya comenté antes sobre el desconocimiento de la existencia de nidos, y otra cuando ya se escala a propósito sabiendo de antemano las ubicaciones para acceder a los mismos y hacer unas veces el bien, otras el mal, y otras incluso sucede que pensando que se hace el bien se acaba por hacer el mal. Me explico y pongo ejemplos. Digo lo de hacer el bien cuando se trata lógicamente de subir a los nidos con el objeto de favorecerlos si están en peligro de caída tanto el propio nido, como pollos pequeños etc. o para la realización de algún estudio que sea necesario. Digo lo de hacer el mal cuando se accede a un nido con objeto de llevarse para casa lo que es de todos (o de nadie pero que igualmente está protegido por la ley), en este caso pollos o huevos. Y digo lo de que hay casos que pensando que se hace el bien se acaba por hacer el mal cuando, a mi entender y por ejemplo, se sube a los nidos y se molesta a las aves para realizar algún estudio que según sus objetivos y métodos utilizados resulte totalmente innecesario o no aconsejable, más o menos lo que podríamos decir que vendría siendo algo así como "matar moscas a cañonazos".

Tambien se ha dado el caso, en esto de la escalada directa a los nidos, que las personas implicadas subieran... bajaran y ... ¡que finalmente acabaran dejando en el lugar la propia cuerda utilizada!. La foto de arriba muestra un eucalipto, donde hay un nido de azor, visto desde su base. En el margen superior derecho de la imagen se aprecia como la cuerda de escalada aún asciende hoy día tronco arriba despues de haber quedado allí abandonada.

Si la foto anterior mostraba el eucalipto visto desde su base, cuerda de escalada incluída, sobre estas lineas se puede ver la misma cuerda pasando junto a su objetivo en dicho eucalipto. El nido del azor. Como el metro de este tipo de cuerda cuesta "una pasta gansa" da la impresión de que quien la dejó quedar en el lugar no debe haberla pagado de su bolsillo, por aquello de que no parecen "haber dolido prendas" para dejarla quedar allí. En fin, semeja que hay a quien no le afecta ni la crisis, ni la preocupación por los azores. Señores, estas cosas pasan, y suceden, en tierras de la pontevedresa comarca de O Morrazo.

Muy peligosa resulta la motosierra para nuestras rapaces cuando crían. ¡Cuantos nidos han caído, con huevos o pollos, de los que yo conocía! y cuantos, muchos menos, se pudo evitar su pérdida gracias a la pronta intervención de los agentes forestales de la Consellería. Como ya comenté anteriormente en otros post de este blog, las aves rapaces cuando crían y la motosierra parecen tener un magnetismo especial que les atrae trágicamente para las primeras. Claro está que este magnetismo podría explicarse entre otras razones por esa "competencia" entre hombres y rapaces a la hora de elegir los mejores árboles, unos para tala y las otras para cría. En cualquier caso este mal sería perfectamente remediable, en gran medida, si se talara una vez comprobada previamente la inexistencia de nidos en el lugar correspondiente, o se retrasara solo la corta de algunos árboles si se comprueba la existencia de nidos ocupados.

Los tiempos modernos trajeron otro tipo de causas de molestias antaño inexistentes. Un ejemplo claro son los quads. Estos vehículos recorren pistas y caminos en nuestros bosques y montañas, antes tranquilas, muchas veces causando tal tremendo ruído que ponen literalmente en fuga a larga distancia a cualquier representante de nuestra fauna salvaje allí presente. En ocasiones transitan incluso "monte a través" por los mismos lugares de forma tan continuada que acaban por crear sus propias pistas. Aquí parece aplicarse bien aquello de "¡caminante no hay camino, se hace camino al andar!" o "¡por donde pasa Atila no vuelve a crecer la hierba!". En fin, para unos los quads son una manera más de divertirse o entretenerse pasando el merecido tiempo libre, y para otros una especie de "guinda" o "máquina infernal" creada por el hombre en lo que al machaque de la naturaleza se refiere. En todo caso, será nuestra Administración Autonómica quien deba adoptar las medidas oportunas para mediar, y remediar, en este ruidoso asunto.

Otro tipo de molestias y peligros para nuestras aves rapaces cuando crían es la proliferación de pistas forestales "por todas partes". A través de ellas se accede sin problema hasta los ocultos rincones de las montañas más apartadas. Esta es una de las principales causas que tienen en jaque, casi mate, a la reducida población reproductora de águilas reales gallegas. Entre otras cosas, se construyeron pistas sin evitar su paso cercano por roquedos donde antaño criaban las águilas dejando inutilizados estos lugares para ser habitados por estas grandes rapaces. Y es que al margen de la disponibilidad del alimento (presas) en cada territorio, la existencia de paredes adecuadas en lugares tranquilos y apartados de la presencia humana para situar los nidos, es algo totalmente necesario para la supervivencia de las reales en Galicia.

La proliferación de pistas forestales sin aparente orden, ni respeto hacia la flora y fauna, no es un patrimonio exclusivamente gallego. Las tierras limítrofes pertenecientes a Castilla León o Portugal se encuentran, si cabe y según que sitios, aún en peores condiciones que las nuestras. He visto casos vergonzosos, por ejemplo en la comunidad castellano-leonesa, que ruborizarían a cualquier responsable medioambiental con un mínimo de ética y lógica. Por ejemplo, "cargarse" un territorio de cría de águila real (donde se cuentan hasta 5 nidos) en una zona de alta montaña para que unas pocas personas vayan a hacer barbacoa de vez en cuando. El tema es que en el lugar en cuestión sobran sitios donde hacer barbacoa por los alrededores, pero tuvo que ser precisamente allí.

En el norte portugués también hay "para dar y tomar". En la foto sobre estas lineas os muestro un nido de águila real situado en un roquedo recientemente abandonado al construír "a saco" justo debajo una pista forestal. El problema es que en la zona no hay disponibilidad de más roquedos adecuados para la cría en muchos kilómetros a la redonda. ¿Donde habrán ido a parar las águilas?, o mejor dicho ¿a quién le importa donde hayan ido?...

28 abril, 2009

Avance ornitológico

La Sociedade Galega de Ornitoloxía (SGO), organización a la cual me honro en pertenecer y de la que he sido miembro de su Junta Directiva durante los últimos tres años, acaba de presentar dos importantes novedades que sin duda supondrán un gran avance para la actividad ornitológica en Galicia.

Durante la celebración de la reciente Asamblea General, y entre los actos organizados con motivo del décimo aniversario de la SGO, se presentó la nueva revista A Carriza (foto sobre estas lineas). Con esta nueva publicación, cambió totalmente de aspecto y contenidos el antiguo boletín A Carriza que todos recordamos, convertido ahora en revista científica, donde aquellos que lo deseen podrán publicar los resultados de sus investigaciones en el ámbito de la ornitología.

La otra importante novedad que comienza ahora su andadura, con más de 14. 000 citas de aves en su base de datos aportadas por un buen número de ornitólogos y naturalistas, es el Noticiario Ornitoxeográfico Galego (foto arriba). Esta aplicación, realizada por la empresa Sixtema de Santiago de Compostela y subvencionada por la Consellería de Medio Ambiente, ya está disponible en la web de la SGO http://www.sgosgo.org/

Este noticiario, en formato digital, permitirá a todos los usuarios enviar citas de avistamentos de aves de forma automática. Estas citas son automáticamente procesadas e incorporadas a un Sistema de Información Geográfica (SIG), lo que posibilita visualizar la frecuencia de avistamentos en zonas y fechas concretas, o igualmente por familias y especies. Se complementa con diversas herramientas estatísticas, gráficas y de informes, que permitirán hacer trabajos de investigación sobre la presencia de las diferentes especies de aves en la comunidad gallega, lo que sitúa a la SGO en la vanguardia a nivel estatal en la utlización de tecnologías en este tipo de herramientas.

La presentación oficial del Noticiario Ornitoxeográfico Galego contó con la presencia del Conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras y del Jefe del Servicio de Conservación de la Biodiversidad de la Consellería de Medio Rural, ambos de la Xunta de Galicia. Un momento de dicha presentación en la foto sobre estas lineas, de izquierda a derecha: Juan Carlos Epifanio (yo mismo, como Secretario de la SGO), Andres Bermejo (Presidente de la SGO), D. Agustín Hernández (Titular de la Consellería de Medio Ambiente), D. Jesús Santamarina ( Jefe del Servicio de Conservación de la Biodiversidad) y Alejandro Lamas (Director Técnico de la empresa Sixtema)...

23 marzo, 2009

Acrobacias en las montañas

¡Es primavera!, y un año más, nos encontramos nuevamente ante el inicio del periodo reproductor para muchas de las aves ibéricas y entre ellas, como no, también están incluídas nuestras rapaces gallegas. Incuban ahora su puesta, por ejemplo, los cárabos y halcones peregrinos en lugares muchas veces incluso junto al mismo hombre, en los parques de las ciudades y en los mismos edificios donde nosotros habitamos. Un poco más apartados pero sin alejarse demasiado de los humanos tenemos frecuentemente azores, ratoneros, milanos negros o el imponente búho real, rapaces estas que ahora contruyen nidos o, como sucede en el caso del gran búho, que han iniciado también la incubación de la puesta en nuestra tierra gallega. Pero... ¿que ocurre en las montañas más alejadas?, ¿que pasa allí donde más difícilmente llega la curiosa mirada del hombre?...

Tal y como muestra la fotografía de arriba, las cumbres más elevadas de Galicia están ahora en pleno deshielo de las acumuladas nieves invernales. Se va el blanco... y viene el color verde de los pinos, ericas, carquexias etc. En medio de este paisaje, destaca ahora muy especialmente en las montañas surorientales gallegas la imponente silueta de la reina de las aves... el águila real. Algunas parejas han inicado ya la incubación pero otras aún no, quizás el reciente y crudo invierno haya provocado algún retraso, sobre todo en aquellas con los lugares de nidificación situados en los puntos más elevados de las sierras.

Hace tan solo un par de días que estuve junto a Javi González visitando algunos de los territorios de cría de las águilas reales. Hacía bastante viento y frío pero eso no fue obstáculo para que una de las parejas, aún en celo, nos deleitara durante un buen rato con las acrobacias aéreas más típicas de esta especie y periodo, las cuales nos dejan siempre a ambos naturalistas boquiabiertos. Estas acrobacias no son ni más ni menos que, los espectaculares picados con vuelo ondulado.

Para realizar estas impresionantes demostraciones de poderío alado, remontan el vuelo las águilas reales con largos planeos circulares hasta alcanzar gran altura, tanto que resulta complicado poder observarlas a simple vista sin contar con prismáticos o telescopio (foto sobre estas lineas).

En un momento determinado la rapaz, con las alas literalmente pegadas al cuerpo y pico "a tierra", se transforma en una especie de proyectil viviente (ver foto arriba) descendiendo a una velocidad vertiginosa. Muchas veces, cuando vemos esta escena, nos cuesta creer que un ave de gran tamaño, como es el caso, y con esa velocidad de descenso, pueda llegar a parar semejante "caída" sin estrellarse antes contra el suelo.

¡Pues si señor!, la "caída" no solamente se detiene... sino que además, mediante una contundente maniobra entreabriendo las alas el águila provoca, como si tal cosa, el efecto contrario. Ahora ya no hay descenso... ¡ahora vuelve a subir! (foto sobre estas lineas). La sucesión de estas dos actuaciones descritas provoca el espectacular vuelo ondulado que tanto nos maravilla a naturalistas y ornitólogos cuando observamos en vuelo a la imponente reina de las aves.

Rematada la "faena" llega el momento de relajarse volando tranquilamente (ver foto). Pero, muchas veces después de un suave y tranquilo planeo se inicia un nuevo remonte que conlleva una nueva sucesión de picados con vuelo ondulado. También puede ocurrir que, como el ejercicio abre el apetito, el remonte sirva para dirigirse hacia alguno de los cazaderos favoritos donde capturar algún conejo, liebre o perdiz (por ejemplo) que poder "meterse entre pecho y espalda" o lo que es lo mismo, "llenar el papo".

Otras veces en cambio, despues de la exhibición aérea, las águilas optan por tomar tierra posándose en una buena roca situada sobre alguna de las dominantes cumbres cercanas. Aquí pasan muchas horas nuestras grandes águilas observando su feudo, quizás meditando sobre el incierto futuro de la especie en Galicia, esperando soluciones precisamente de aquellos que generan hoy sus mayores problemas, los humanos...

25 febrero, 2009

Actividades recientes

Pues ¡vaya vaya!, dirán algunos... Mucho AAG 2004 y también décimo aniversario de los búhos reales en Galicia, ambas cosas comentadas en los post anteriores, pero ¿de actividades recientes de campo qué?, ¿acaso estamos ya "apoltronados"?... Pues para ser sincero diré que el "curre" campero me dio para mucho últimamente a pesar del duro invierno que pasamos, tanto, que como a casi todos los que nos dedicamos a la observación y estudio de las aves, ¡siempre falta tiempo!. Grandes águilas, cárabos, búhos reales, azores y halcones peregrinos fueron, y son, objeto de mis "desvelos" durante los últimos meses. En la foto de arriba un ejemplar de águila perdicera volando muy alto en tierras fuera de Galicia.

Un invierno, este último, dedicado en horas y días a disfrutar con la observación de las grandes águilas ibéricas más allá de los límites de la tierra gallega, pero no demasiado lejos de ella... que las aves tienen alas y no entienden de países, comunidades autónomas o provincias, y siempre gusta saber como andan las cosas por el sur y el este, desde donde nos llegan visitantes alados allí residentes, unas veces de forma ocasional y otras frecuentemente, al tener sus territorios una parte de aquí y otra de allá. En la foto sobre estas líneas estoy en una de esas jornadas, compartida con dos rapaceros de los de "tomo y lomo", Adolfo Novegil (centro) y Luis Ogando (derecha). Con un par de compañeros así el éxito está podríamos decir que, casi casi, asegurado siempre.

Desde hace algunos años vengo notando que cada vez hay menos árboles con oquedades adecuadas para la nidificación del cárabo común en los bosques cercanos a mi lugar de residencia. Antaño había un buen número de viejos robles con huecos donde fácilmente se localizaba a esta rapaz nocturna, tanto en la época de cría como durante otros momentos del año donde simplemente se ocultaban durante el día. Los viejos árboles fueron cayendo y no hay sustitutos que ocupen su lugar a modo de "residencias" para búhos. La motosierra anda "a todo trapo" hoy día, así que difícil lo tiene cualquier roble carballo u otro para llegar a viejo. ¡Vivimos en una especie de "sobretala maderera"! por la cual cada vez los árboles existentes en muchos de nuestros montes parecen ser más jóvenes.

Me puse manos a la obra y elaboré mis primeras cajas nido (foto de arriba y también la anterior en el "taller"). La idea era y es contribuir a que los cárabos que habitan en determinada zona de las Rías Baixas dispongan de oquedades artificiales allí donde faltan las naturales, y comprobar de esta forma si el declive poblacional de esta rapaz, que algunos estamos detectando recientemente, guarda relación con esta carencia, o hay otros motivos. La falta de oquedades hace que los cárabos opten por otro tipo de emplazamientos "al descubierto" para criar o esconderse, lo que puede estar haciéndoles más vulnerables ante sus enemigos naturales y "artificiales", aumentando con ello su mortalidad.

Rematada la faena de carpintero llegó el momento de instalar las cajas en el monte. Para mi sorpresa, lo más complicado no fue subir a los árboles... o sujetar las cajas (por ejemplos ambos). Lo más complicado fue... ¡¡encontar un sitio discreto donde poder colocarlas!!. Y es que con todo esto, hay una cosa que ya me quedó bastante clara, en los montes de las Rías Baixas no hay recanto, rincón, curruncho o ctm2 de suelo donde no pisemos los humanos. Con este panorama, tuve que afinar al máximo para instalarlas lo más ocultas posible de la vista del hombre, pero tampoco sin pasarse eh, que luego no las ven ni los propios destinatarios (los cárabos).

Se echa de menos en nuestros bosques de las Rías Baixas los viejos árboles, muchas veces carcomidos, en cuyo interior aniden y se refugien las rapaces nocturnas y otras especies de animales silvestres. En la imagen sobre estas lineas os muestro uno que aún resiste el paso del tiempo, conocido por los que fuímos niños pajareros hace ya bastantes años, y por aquel entonces, como "la mole". Se trata de un viejo castaño, que Dios sabe cuantos años llegó a vivir. Hoy día no es más que un tronco seco que atestigua el imponente tamaño que en su día llegó a tener. Aquí anidaron muchos cárabos sin duda en el pasado, aunque hoy día no sirve para ello ya que todo su interior, desde arriba hasta abajo, esta hueco.

Otra importante novedad reciente es la localización y confirmación de una nueva pareja reproductora de búho real en el sur de la provincia de Ourense. Con esta ya van 10 parejas que junto a mis compañeros Adolfo Novegil y Javi González tuvimos la suerte de poder localizar desde 1999 hasta la fecha. La estupenda foto del gran duque que acompaña estas lineas la hizo el propio Adolfo Novegil, en un lugar fuera de Galicia, y esta última confirmación de pareja reproductora la obtuve junto al infatigable amante de la montañas Javi González, hace tan solo unos meses.

En estas fechas siempre me acuerdo de los azores. Especialmente de aquellos que son sistemática y gravemente molestados durante el periodo reproductor, el cual precisamente ahora tiene su inicio con el celo. Anda el rey del bosque gallego reparando estos días sus viejos nidos, o construyendo alguno nuevo. En la foto de arriba os muestro precisamente un nido en el que el año pasado criaron, pero que en este 2009 me parece a mi... ¡que va a ser que no!. Y es que al azor cuando se le molesta gravemente donde cría, suele tomar las de "Villadiego".

Cuando digo que un azor toma las de "Villadiego" por molestias graves cuando cría, me refiero a que este comienza un "peregrinaje reproductor" huyendo de sus agresores, cambiando de nidos, unas veces volviendo a los viejos no utilizados desde hacía mucho tiempo y otras acometiendo el tremendo "curre", en este caso concreto totalmente innecesario, de construir nido nuevo. En la foto os muestro uno de esos nidos que está en construcción actualmente, perteneciente a una pareja que ya lleva dos años "escapando".

¿Y nuestros estupendos halcones peregrinos?. Ahí mismo (foto) teneis a una hembra que reposaba hace un par de días, "tan ricamente", en una rama situada junto al cantil elegido para la cría. Para esta especie, y después de haber visitado yo algunos de los territorios que conozco, la cosa parece que promete. Esta misma opinión la tienen también otros rapaceros y ornitólogos. Los halcones están ya instalados en sus puntos de cría, así que crucemos los dedos y esperemos que la primavera no salga demasiado lluviosa, por que de esto dependerá, un año más, en gran medida el éxito reproductor...

09 febrero, 2009

Nuevo AAG publicado

Pues si señor, aquí está... ¡Ya lo tenemos!. Se trata del último Anuario das Aves de Galicia publicado por la Sociedade Galega de Ornitoloxía (SGO). Este lleva el número XII y corresponde al año 2004. En general, el AAG se ha convertido en una herramienta muy necesaria para todas las personas interesadas en la ornitofauna gallega que quieran estar al tanto de donde y cuando, han sido observados los ejemplares de cualquiera de las especies de aves que aquí aparecen publicadas.

La SGO está procediendo un año más a distribuir entre sus asociados un buen número de anuarios (2004) de forma gratuíta. La otra manera de conseguir esta publicación es, lógicamente, comprándola contactando previamente con dicha asociación a través de su página web en http://www.sgosgo.org/ .

La elaboración de este último número del anuario me tocó muy de cerca, ya que fui coordinador y redactor del mismo junto al estupendo compañero y ornitólogo César Vidal. El texto fue revisado por José Antonio de Souza, siendo el libro diseñado y maquetado por Gabriel Pérez. Cuenta en su portada e interior con las ilustraciones en color de Encarna González "Niño" (ver imagen adjunta), y fotografías igualmente en color, realizadas por Luis José Salaverri, Amadeo Pombo, Jesús Taboada, Damián Porto, César Vidal y el menda...

21 enero, 2009

Diez años de búho real (1999-2009)

Parece mentira pero ¡es cierto!. Este 2009 (12 de mayo) se cumplen diez años que junto a mis compañeros Adolfo Novegil, Javier González y Antonio Novegil (todos juntos en la foto de arriba) comenzó nuestra particular aventura con los búhos reales en Galicia, en la cual continuamos. Casi nada se sabía entonces y, al menos eso creo yo, hoy día podemos decir que sabemos bastante más de esta emblemática especie. Durante este año, que para nosotros es de celebración, iré alternando mis habituales post sobre las rapaces de Galicia con el recuerdo de las extraordinarias vivencias tenídas hasta ahora, en busca del gran duque, a lo largo y ancho de la geografía de Galicia.

Todos los datos obtenidos se fueron publicando en diferentes trabajos. El primero fue en el V Congreso Galego de Ornitoloxía celebrado en el año 2002 (en la foto de arriba estoy "el menda" junto al poster con el cual lo presentamos). Pero no adelantemos acontecimientos... En un post venidero comenzaré a narrar la "historia" poco a poco.

Tanto tiempo nos ha dado hasta para realizar un video, casero por supuesto, con la intención de poder mostrar algún día a nuestros "nietos" las peripecias y resultados obtenidos. Abajo os dejo a modo de presentación la parte inicial de la "peli", que espero poner entera algún día...

video

09 enero, 2009

Las rapaces del invierno

Tengo comentado aquí en varias ocasiones sobre la llegada y partida cada año de las rapaces estivales de Galicia. En primavera las águilas culebreras, águilas calzadas, abejeros europeos, alcotanes, autillos etc. arriban a nuestra tierra procedentes de sus cuarteles invernales, situados en latitudes más bajas. Después de la nidificación, cuando el verano toca su fin, vuelven a marchar dejando un "vacío" en nuestros campos y montañas, especialmente sentido por aquellos que dedicamos parte importante de nuestro tiempo a disfrutar con su presencia. Pero... ¿que ocurre durante el otoño e invierno?, ¿acaso únicamente permanecen entre nosotros aquellas especies que son residentes todo el año, como por ejemplo los azores, ratoneros, cárabos o mochuelos?...

Todos los ornitólogos y naturalistas saben perfectamente que la llegada del frío nos trae cada año a otras aves rapaces desde áreas norteñas del continente europeo, que vienen durante el otoño e invierno buscando mejores condiciones climáticas y de alimento. Para aquellos que desconozcan cuales son estas especies visitantes invernales, voy pues a hacer un repaso con algunas de ellas.

Primeramente decir que entre las rapaces del invierno distingo dos tipos. En primer lugar, aquellas especies que no permanecen nunca entre nosotros durante la primavera y verano, como es el caso del esmerejón. En segundo lugar, aquellas especies que si bien están presentes todo el año en Galicia, o que cuando menos pueden ser vistos ejemplares de las mismas también en la primavera y verano, cuentan con un contigente de individuos, de la misma o diferente subespecie, que procedente de otros lugares llega en invierno hasta nosotros. Este último puede ser el caso de los milanos reales, búhos campestres o los halcones peregrinos.

Siempre me llamó especialmente la atención de entre las rapaces del invierno el gran halcón peregrino del norte (Falco peregrinus calidus). Mayor en tamaño que nuestro brookei y nidificante en las lejanas tundras siberianas, llega hasta nosotros siendo algunos ejemplares observados cada otoño/invierno en nuestra tierra. El estupendo y joven ejemplar que os muestro en ambas fotos anteriores, fotografiado por Xan Rodríguez Silvar, fue observado el pasado mes de noviembre en Ferrol por Francisco Girón y el propio Xan. ¡¡Enhorabuena a los dos por el descubrimiento y fotos!!.


Mencionaba antes al gran halcón del norte... y ahora le toca turno a otro halcón pero esta vez se trata de uno dotado con las más reducidas dimensiones... el esmerejón, que como digo siempre... ¡es pequeño pero matón!. Aquí si que podríamos decir aquello de que "el tamaño no importa". Poco mayor que un mirlo, tenaz en la caza, se atreve con presas de tamaño considerable, comparadas a sus propias dimensiones.

Todos los inviernos dedico alguna jornada a observar esmerejones. El de la foto sobre estas lineas y el de la anterior imagen son el mismo ejemplar. Lo fotografié en la Limia y se trata de una hembra adulta o un individuo joven, ya que ambos son de plumaje parecido. Me inclino a que se trata del joven, pero la cosa está bastante complicada de resolver, así que mejor ser precavido y no aventurarse con esta identificación...

Antaño se decía que la única especie de rapaz nocturna invernante que había en Galicia era el búho campestre, antes llamado lechuza campestre. Ahora uno ya no sabe que pensar... primero se les veía en invierno y desaparecían en primavera rumbo al norte europeo... luego se les vio también por aquí en primavera/verano, y al final... ¡acabaron criando! (confirmado esto en 2003). Quien lo diría hace 20 años... que hoy día hay campestres "made in Galicia" ¡volando por esos mundos de Dios!. En cualquier caso, su cría en Galicia parece estar restringida solo a aquellos años con abundancia de presas (topillo lusitano) y en todo caso tambien su presencia parece ser más numerosa, para no perder la buenas costumbres y tradiciones... en otoño/invierno.


No es una rapaz "oficialmente" pero para mi, y en la práctica, casi casi como si lo fuera. El alcaudón real meridionalis no falla en muchos de nuestros campos y montes durante la estación fría. Parece un pajarillo inocente pero ¡cuidadín!. A este no hay ratoncillo, topillo, pajarillo o insecto que se le escape como se ponga a tiro. Su dieta no se diferencia gran cosa de rapaces como el cernícalo, mochuelo o autillo, por poner ejemplos.

Y si el alcaudón no es rapaz, mucho menos lo son las perdices de la foto de arriba. Así andan nuestras perdices de "achantadas" un día cualquiera durante el invierno. ¿Será el frío?... A estas las descubrí al atardecer mientras buscaba halcones del norte y esmerejones, un día de esos con cazadores y escopetas por todas partes. Las vi, me vieron, y por supuesto... allí quedaron...

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